MÉXICO-VIOLENCIA

02-01-20

Un partido amistoso entre presos narcos terminó con 16 muertos en una cárcel de México

Una pelea durante un partido amistoso de fútbol entre presos de dos cárteles de narcotraficantes dejó al menos 16 muertos y cinco heridos en una prisión del estado de Zacatecas, en el centro-norte de México, en lo que además trascendió como un intento frustrado de fuga, informaron hoy medios locales.

El incidente se produjo ayer a la tarde en la cancha situada en el área de convivencia del Centro Regional de Reinserción Social (Cerereso) Varonil de Cieneguillas, donde también estaban presentes familiares de los presos de visita por el año nuevo que animaban a sus parientes desde las gradas. Bajo un sol invernal, integrantes del Cártel del Golfo se enfrentaban a sus rivales del Cártel de los Zetas en el terreno de juego cuando de repente se desató una disputa que derivó en una batalla campal entre los jugadores, armas de por medio.

De inmediato, los policías y custodios activaron el protocolo de contención y procedieron a evacuar a los familiares, testigos involuntarios de la pelea entre bandas, reportó el diario La Jornada. “Fueron activados los sistemas de emergencia del Cerereso varonil, informaron que se estaba llevando a cabo una riña entre las personas privadas de su libertad con armas de fuego, se escuchaban detonaciones”, explicó el titular de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) de Zacatecas, Ismael Camberos Hernández.

Si bien las autoridades no brindaron más detalles sobre el inusual episodio, medios mexicanos publicaron que el pleito entre las facciones rivales se dio durante un intento de fuga, finalmente frustrado por las fuerzas de seguridad. El enfrentamiento en el interior del penal provocó una impresionante movilización de efectivos de seguridad. A los miembros de las policías Estatal Preventiva, Metropolitana, de Investigación y de Seguridad Vial del Estado, se sumaron integrantes de la Guardia Nacional y militares del Ejército mexicano que se desplazaron hasta la prisión, ubicada a cinco kilómetros de la capital de Zacatecas.

Mientras, en el cielo, un helicóptero de la SSP estatal sobrevolaba la zona. Los accesos al penal fueron bloqueados y en los alrededores se activó un operativo especial para facilitar la circulación de hasta 20 ambulancias que acudieron para trasladar de urgencia a los heridos a hospitales cercanos. Dos horas y media más tarde, la pelea pudo ser contenida, con un saldo de 15 presos muertos en el recinto y otro más que falleció más tarde, luego de ser trasladado a un hospital junto con otros cinco heridos de gravedad.

El gobernador del estado, Alejandro Tello, lamentó las muertes de los presos y ordenó reforzar la vigilancia y revisiones al interior del centro penitenciario. Durante la intervención policial, los agentes detuvieron a un preso que tenía un arma de fuego e incautaron otras tres armas cortas y armas blancas, con las que presuntamente se cometieron los homicidios, informó el titular de la SSP estatal. El preso que estaba armado fue puesto a disposición del Ministerio Público, mientras que los peritos del Instituto Zacatecano de Ciencias Forenses y Policía Ministerial abrieron una investigación al respecto.

El funcionario negó tanto las versiones que daban como heridos a miembros de las fuerzas de seguridad, como aquellas que señalaban que los presos habían usado dos armas largas en el enfrentamiento. Desde hace meses, este penal -en donde están detenidas casi mil personas- vive una lucha permanente entre integrantes de diversos grupos criminales, según consignó el diario Excélsior.

Apenas 24 horas antes de la sangrienta batalla de hoy, la SSP de Zacatecas informó que el pasado fin de semana se había realizado una inspección en el Cerereso de Cieneguillas y habían incautado distintos objetos prohibidos como drogas, armas blancas y de fuego, además de municiones. Por tanto, según precisó Camberos Hernández, las cuatro armas de fuego y las armas blancas usadas durante el pleito habrían sido introducidos al penal el mismo martes por familiares de los presos que aparentemente no fueron debidamente revisados en la aduana de ingreso.