ECUADOR

10-10-19

Miles de indígenas llegaron al centro militarizado de Quito entre gases y extrema tensión

En medio de la vuelta del presidente de Ecuador, Lenín Moreno, a la capital y una nube espesa de gases lacrimógenos que inundaba las angostas calles que rodean el centro histórico, decenas de miles de indígenas, trabajadores y estudiantes profundizaron hoy sus protestas y marcharon hasta las cercanías del militarizado palacio presidencial.

El objetivo era llegar al Palacio de Carondelet, pero el edificio estaba completamente rodeado y resguardado por fuerzas de seguridad. Sin embargo y pese a los esfuerzos de la Policía de frenar sus avances, una marea de manifestantes se instaló a solo cuatro cuadras hacia el Norte, en la Plaza del Teatro. La marcha de los indígenas, en tanto, culminó en la Plaza de Santo Domingo, también a cuatro cuadras, pero hacia el Sur.

Desde el lunes, los manifestantes comenzaron a llegar por miles a Quito siguiendo un llamado de la Confederación de Nacionalidades Indígenas de Ecuador (Conaie) para luchar contra la suspensión de los subsidios al combustible, una medida enmarcada en un plan de ajuste vinculado con un crédito del Fondo Monetario Internacional (FMI). En paralelo, los principales sindicatos del país convocaron a un paro nacional y se sumaron a las protestas.

Con algunas rutas cortadas, sin transporte urbano y con la capital prácticamente tomada y llena de barricadas, el gobierno no pudo retomar las clases, como había prometido, lo que sumó a la sensación de parálisis en una buena parte del país. En este difícil contexto, el presidente intentó recuperar el control de la capital y volvió hoy a Quito, aunque su gobierno no informó su paradero exacto por razones de seguridad. Moreno había abandonado Quito el lunes a la noche y se había instalado en la ciudad de Guayaquil, el corazón económico del país y tradicional bastión de la centroderecha.

Desde allí y mientras la masiva columna de indígenas cruzaba Quito y se acercaba al militarizado centro histórico, prometió mantener su política económica y, principalmente, la suspensión de los subsidios al combustible y acusó al ex presidente Rafael Correa de estar detrás de todas las protestas. Con la misma convicción, su vicepresidente, Otto Sonnenholzner, aseguró hoy en una nueva cadena nacional desde Guayaquil que el gobierno estaba “logrando frenar” las protestas mediante diálogos con diversas organizaciones sociales.

Sonnenholzner subrayó que el gobierno “hace lo correcto, por encima de lo popular”, sostuvo que Ecuador “no soporta más endeudamiento”, advirtió que si las autoridades retroceden “peligra la dolarización” y aseguró que se apresó a “un número importante de ciudadanos extranjeros”, varios de los cuales confesaron que recibieron dinero para protestar, según los diarios ecuatorianos El Universo y Expreso. También informó que “hay diálogos mediados por la ONU”. Sin embargo, la Conaie lo desmintió poco después y aseguró que no existe ningún canal de diálogo abierto con el gobierno en este momento.

En Quito, las escenas eran de caos, represión y violencia. Lejos de disolverse las manifestaciones, los gases lacrimógenos y los enfrentamientos con la Policía, una parte minoritaria de la columna principal de la marcha logró llegar a la Plaza de la Independencia, frente al Palacio de Carondelet, la sede del gobierno, evacuada el lunes pasado. En los alrededores, en las angostas calles que caracterizan la parte vieja de la ciudad, la escena, por momentos, era de batallas campales entre la Policía y pequeños grupos de manifestantes que respondían a los gases con piedras.

En ese contexto, la Cruz Roja Ecuatoriana anunció en un comunicado que dejaba de operar en la zona “por falta de garantías”. Horas antes, Correa, el hombre que recoge tanto la rivalidad del presidente como el rechazo de la cúpula del movimiento indígena, había pedido nuevamente elecciones anticipadas como una solución a la crisis. “Si es necesario que sea candidato, lo seré; a mí me inhabilitaron para ser presidente porque todo fue ilegal, todo fue inconstitucional, pero de vicepresidente para abajo, yo no tengo ningún problema para participar”, indicó en una rueda de prensa en el Parlamento Europeo, al que fue invitado por la bancada de Izquierda Unida.

Pero por ahora no parece haber posibilidades ni de convocar a elecciones ni de abrir un diálogo. En medio de las crecientes protestas, que ya dejaron dos muertos, decenas de heridos y más de 800 detenidos, el gobierno redobló la apuesta y anunció un aumento del pasaje de colectivo urbano, que pasa de 0,25 a 0,35 dólares. Este es uno de los aumentos que los manifestantes y la cúpula del movimiento indígena citaron como argumento para comenzar las protestas, el fin de semana pasado.

La eliminación de los subsidios, que regían desde hace más de 40 años, llevó el precio de la nafta de 1,85 dólares el galón (3,78 litros) a 2,39, y el diésel, de 1,03 dólares a 2,29, un aumento del 123%. Mientras tanto, en Guayaquil se realizó una “marcha cívica” a favor del gobierno. “O nos hacen respetar o nos hacemos respetar, no hay otra alternativa; aquí no habrá cabida nunca para los que no son civilizados; que no nos busquen porque nos encuentran”, advirtió el ex alcalde Jaime Nebot, uno de los oradores.