SUSQUES

13-08-19

Jujuy espera el arribo de 10 mil turistas para el “Toreo de la Vincha” en Casabindo

La fiesta de la Virgen de la Asunción y el “Toreo de la Vincha” que vivirá el jueves el pueblo jujeño de Casabindo, uno de los asentamientos más antiguos del país, convocará a unos “10 mil turistas provenientes de distintos puntos del país y del exterior”, señaló hoy el secretario de Turismo de Jujuy, Sergio Valdecantos.

“Se trata de uno de los atractivos más importantes de Jujuy y de América Latina en relación al toreo, que tiene el fin de sacarle la vincha al toro para ofrendarle a la virgen, por lo que no se lo mata ni se lo sacrifica al animal”, dijo el funcionario en declaraciones a Télam. A Casabindo -ubicado en el departamento Cochinoca a 3.800 metros sobre el nivel del mar y 270 kilómetros al este de San Salvador de Jujuy- llegarán turistas del país y del extranjero pero “también muchos jujeños y que también son turistas, porque el turismo interno es tan importante como el turismo de afuera”, indicó.

Entidades hoteleras de la zona registraron un buen nivel de reservas de visitantes de los principales centros emisores, especialmente de Buenos Aires, informaron fuentes de la secretaría de Turismo. El Toreo de la Vincha es una corrida de toros incruenta que se realiza todos los años en el marco de la honras a su patrona, la Virgen de la Asunción. Las actividades religiosas comenzarán a las 8.30 con la recepción de las autoridades, delegaciones y comunidad en general en la plaza “Pedro Quipildor”, y cerca de las 14 será el momento del Toreo de la Vincha.

Los lugareños y turistas se instalarán alrededor de un corral erigido frente la iglesia del pueblo, donde toreros improvisados saltarán al ruedo para intentar sacar de los cuernos del animal un collar de monedas antiguas que ofrendarán a la virgen. En la lidia no hay banderilleros ni picadores y el “espontáneo” sólo cuenta con un trapo o una prenda personal para enfrentar al animal.

Entre música de quenas, anatas y redoblantes y arcos de flores de papel, por las calles del pueblo desfilarán creyentes y agrupaciones de danzas tradicionales, como la del Suri (ñandú), en la que los protagonistas cubren su cuerpo con plumas de esa ave. También bailarán la danza de los cuartos, en la que cuatro personas toman de las patas a un cordero muerto, sin sacarle el cuero, y bailan acompasadamente hasta romper el costillar, tratando de quedarse con la mejor parte.